NOTAS
1.- Debo la copia de estas
cartas a la generosidad de los señores Arturo y René Montejo, hijos del patriota cubano
Miguel A. Montejo, quienes me las confiaron por intercesión del ilustre historiador Dr.
Francisco J. Ponte Domínguez. Para los tres dejo aquí constancia de mi gratitud.
2.- José Martí, Obras
Completas (La Habana: Editorial Nacional de Cuba, 1963-1973), vol. I, pág. 143. Las
citas de Martí que siguen son de esta colección, y llevan entre paréntesis el tomo y la
página.
3.- De estos quince
recibos, todos de 1880, aún no se han recogido más que seis en las ediciones de sus Obras
Completas. Faltan allí los del 26 y 27 de abril; los del 1, 6, 9, 10, 12 y 27 de
mayo, y uno del 8 de junio. Fueron hallados por Gregorio González Fernández, quien los
reprodujo en su artículo "Martí y la Guerra Chiquita", Archivo José Martí,
5 (enero-diciembre, 1942), 33-36.
4.- Documentos para
servir a la historia de la Guerra Chiquita. Archivo de Leandro Rodríguez (La Habana:
Publicaciones del Archivo Nacional de Cuba, 1949-1950), I, 65.
5.- Ibid., I, pág. 143.
6.-Ibid., I, pág. 151.
7.- Esta carta no aparece
fechada por Martí. Con otra letra tiene escrito en el margen superior de la primera
página, "José Martí, 3/27/80". No es posible esa fecha, toda vez que la de
Montejo era del 14 de mayo. Debe de ser, pues, del 27 de ese mes y año.
8.- Documentos, III, 160.
9.- Vidal Morales y Morales, Iniciadores
y primeros mártires de la revolución cubana (La Habana: Cultural, S.A., 1931), I,
191.
10.- Francisco J. Ponte
Domínguez, Historia de la Guerra de los Diez Años, desde su origen hasta la Asamblea
de Guáimaro (La Habana: Imprenta El Siglo XX, 1944), 192.
11.- Documentos, I, 113-114.
12.- Ibid., I, 100.
13.- Ibid., II, 91.
14.- Ibid., II, 211.
15.- Ibid., III, 68.
16.- Ibid., III, 133.
17.- González Fernández, 13.
18.- Documentos, I, 76.
19.- Ibid., I, 91.
20.- Ibid., III, 133.
21.- Eusebio Hernández, El
período revolucionario de 1879 a 1895 (La Habana: Imprenta El Siglo XX, 1914), 32.
22.- Carlos M. Trelles, Biblioteca
Histórica Cubana (Matanzas: Imprenta de Juan F. Oliver, 1922-1926) I, 400.
23.- 10 de octubre de 1894, núm. 132,
pág. 1.
24.- "Ángel Maestre", 18 de
mayo de 1895, núm. 162, pág. 3.
25.- Vid.
"Martí en Nueva York: la primera visita", en José Martí: letras y huellas
desconocidas, de Carlos Ripoll (Nueva York, Eliseo Torres and Sons, 1976), 15-22.
26.- Estudio histórico
sobre el origen, desenvolvimiento y manifestaciones prácticas de la idea de la anexión
de la Isla de Cuba a los Estados Unidos (La Habana: Imprenta La Propaganda Literaria,
1900), 252-253.
27.- Vicente G. Quesada, Recuerdos
de mi vida diplomática. Misión en Estados Unidos, 1885-1892 (Buenos Aires:
Librería de J. Menéndez, 1904), 53.
28.- Desde que se
publicaron las Obras Completas de Martí, por la Editorial Trópico (La Habana,
1936-1943), hasta las últimas, de la Editorial Nacional de Cuba (La Habana, 1963-1973), y
en las colecciones y antologías que de ellas copiaron, el pronombre aquí entre corchetes
se ha cambiado por la conjunción "que", perdiendo todo sentido la frase. El
original de los Versos Sencillos (Nueva York: Louis Weiss & Co., 1891), y el
tomo XI de las Obras que preparó Gonzalo de Quesada y Aróstegui (1900-1919),
donde los incluyó (La Habana: Imprenta y Papelería de Rambla, Bouza Cia., 1913), no
tienen la que fue luego tan persistente errata.
29.- Debo este dato, como
la consulta del original de los Versos Sencillos a mi amigo el investigador David
Masnata y de Quesada, quien gentilmente me facilitó unas notas sobre ese periódico,
hechas en casa de su tío Gonzalo de Quesada y Miranda.
30.- Francisco Chacón,
"Martí en la vida social", Revista Cubana XXIX (julio 1951-diciembre
1952), 433.
31.- Montejo se había
establecido en Nueva York, donde colaboró con Martí hasta iniciarse la guerra de
independencia. En 1895, a petición del Partido Revolucionario Cubano, se trasladó a
Tampa para despachar expediciones. Compró el famoso Hotel Victoria, donde alojaba,
siempre a su costo, a los cubanos que desde allí salían para la guerra, y también a los
heridos que regresaban de la isla. Constituida la República, Montejo siguió sirviendo al
país fomentando la cría de ganado. Alcanzó altos grados como masón, pero nunca aceptó
puestos en el gobierno; se dedicó a sus negocios en la provincia de Las Villas, donde
murió el 19 de marzo de 1937. En reconocimiento a sus servicios se le concedió Medalla
de Oro y Diploma de Emigrado Revolucionario, en 1914, y, póstumamente, el Congreso
Nacional le otorgó el grado de Comandante del Ejército Libertador, con la
correspondiente pensión que percibía su viuda, Clara Delgado Rodríguez, quien a su vez
ostentaba el grado de Teniente, por sus trabajos patrióticos cuando residía en Tampa.
Los datos sobre la vida de Montejo, menos aquéllos en que se consigna otra fuente, han
sido tomados de Juan Francisco Zaldívar, "La vida de un gran patriota (Comandante
Miguel A. Montejo)", El Jubilado (La Habana), XXII (mayo, 1959), v, 2, 3 y 9.
32.- El número de
asistentes, la fecha en que cedió los derechos del libro y la de la llegada y salida de
Carmen Zayas Bazán, tomados de periódicos de la época, los publicó Luis García
Pascual en "La senda del Apóstol", Anuario Martiano, 3 (La Habana,
1971), 279, 280 y 281.
33.- Federico Pérez
Carbó, "José Martí-Enrique Trujillo", El Archivo Nacional en la
conmemoración del Centenario del natalicio...(La Habana: Publicaciones del Archivo
Nacional de Cuba, 1953), 673-676. Nada dice de este incidente Enrique Trujillo en sus Apuntes
Históricos. Propaganda y movimientos revolucionarios cubanos en los Estados Unidos...
(Nueva York: Tipografía de El Porvenir, 1896), y del rompimiento en 1891 sólo estas
palabras. "Me es forzoso declarar que desde el 1º de este mes que se cita [octubre]
el autor de estos Apuntes no tenía relaciones de amistad con el señor Martí, por
ciertas causas de orden privado que ninguna relación tenían con la política (págs.
60-61). La conocida queja de Martí por la acción de su esposa fue publicada por primera
vez en Martí hombre, de Gonzalo de Quesada y Miranda (La Habana: Seoane,
Fernández y Cia., 1940), 195: "Y pensar que sacrifiqué a la pobrecita, a María [La
Niña de Guatemala], por Carmen, que ha subido las escaleras del Consulado español para
pedir protección de mí". Blanca Z. Baralt dijo que Martí le había contado el
episodio, y que aparecía también en una carta a Miguel F. Viondi, El Martí que yo
conocí (La Habana: Editorial Trópico, 1945), 164.
34. Esta carta a Mercado
tiene fecha "Feb. 11", por lo que los Versos Sencillos debieron
publicarse en agosto de 1891, que ahora se comprueba fue el mes en que salieron de Nueva
York el hijo y la mujer. En el mes de julio entregó el manuscrito a El Porvenir,
el que pudo leer, o tener noticias de él, Carmen Zayas Bazán. Algunos pasajes del libro
ya impreso no pueden relacionarse con el rompimiento de Martí y la esposa, como se ha
hecho con frecuencia; éstos entre otros: "Eva me ha sido traidora:/¡Eva me
consolará!" "¿Qué importa que tu puñal/Se me clave en el riñón?"
"Aquí está el pecho, mujer,/Que ya sé que lo herirás" (XVI, 94, 105 y 115). |